Welcome Daddy!

¿Qué pasa con los padres?

Decimos que cuando nace un bebé, nace una madre. En ella se producen cambios, ya no solo físicos, sino también emocionales y hormonales. Pero, ¿y con el padre? ¿Pensáis que se produce algún tipo de cambio? ¿Qué pasa con los padres?

En nuestra sociedad, el papel de los padres siempre ha pasado desapercibido, como si la figura paterna no tuviese importancia al nacer sus hijxs. Sin embargo, debemos ser conscientes que el hombre, al convertirse en padre, también presenta cambios hormonales y cerebrales relacionados directamente con el contacto que éste tiene con su bebé, con la interacción entre ellos.

Así que, volviendo a las preguntas iniciales, la respuesta es ¡SI!

Al igual que cuando viene al mundo un bebé, nace una madre, también nace un padre; en ambos (mamá y papá) se producen ciertos cambios. Los padres experimentan un aumento en hormonas como el estrógeno, oxitocina, prolactina y glucocorticoides. ¿Qué es lo que induce este cambio hormonal? Como ya hemos mencionado en líneas anteriores, estos cambios están provocados por el contacto que establece el padre con la mamá y con el bebé. Es decir, aquellos papás que muestran más afecto hacia sus hijos, tienden a tener mayores niveles de oxitocina (hormona con un papel significativo en el vinculo entre padre e hijx). Por lo que cuanto más tiempo está el padre con la madre y con su hijx, mayor cantidad de oxitocina produce. Y en consecuencia, cuanto más tiempo pasa con ellos, y más se implica en la crianza del bebé, más favorece el vínculo emocional.

En definitiva, el padre que más tiempo se implica en los cuidados del bebé o que incluso duerme con él/ella, va a favorecer ciertos cambios como la disminución de la testosterona o que alcance niveles de oxitocina similares a los que tiene la madre. Con ello queremos decir, que en los padres se produce una transformación neurobiológica derivada por el establecimiento del contacto estrecho con su bebé. Si por el contrario, el padre no mantiene este contacto, no está presente en sus cuidados, etc., no se van a producir estos cambios comentados.

La función paterna del vínculo seguro.

Por lo general, la figura paterna era ausente y autoritaria. Sin embargo, actualmente nos encontramos en una época de cambios, o al menos en una época con intención de cambio. Es decir, venimos de unos modelos paternos que no queremos copiar, pero a pesar de ello no sabemos cómo hacerlo. Los nuevos padres están perdidos, y la sociedad, en muchas ocasiones no ayuda.

Muchos de vosotros os quejáis de sentiros apartados, desplazados, inútiles, como que vuestra única función es haber contribuido en el acto de la creación, y si acaso de aguantar el bolso de vuestra pareja en las visitas de control de embarazo. Y para colmo, con la situación del Covid, ni siquiera podéis estar presentes en dichos controles. Con esto quiero decir, que, por norma, a los padres no se os involucra en nada durante el embarazo, y obviamente no habéis gestado ni tampoco parido. Sin embargo, cuando nace el bebé se os pide que contribuyáis en sus cuidados, lo que para muchos de vosotros es pasar de 0 a 200 km/h en cuestión de segundos. “¿Cómo lo hago?”, “¿cómo lx cuidx?”, os preguntáis muchos.

Y así es como algunos se convierten en “ayudadores”, donde hacen lo que las parejas les dicen que hagan, y empezamos a escuchar frases como “mi pareja me ayuda con el bebé”, “mi pareja me ayuda con las tareas de casa”, etc. O también nos podemos encontrar con padres a los que sus parejas no les consideran válidos, donde surgen frases como “así no lo haces bien, hazlo mejor así”, “para hacerlo así no lo hagas” o “ya lo hago yo que tardo menos”.

Todo ello conlleva problemas, entre ellos, que el padre empiece a desatenderse de su papel de padre e incluso que lleguen a una baja autoestima en su capacidad de criar a su hijx. Con ello, se refugian en su vida “externa” a la que tienen en casa, donde sí se sienten capaces y aptos, como puede ser en el trabajo o con los amigos, por ejemplo. ¿Habéis escuchado alguna vez decir a un padre que están deseando volver al trabajo porque allí se sienten bien o incluso muchos se han incorporado a los mismos antes de lo que les tocaba? Esto es lo que se conoce como Síndrome de la función paterna en fuga.

¿Qué debemos hacer los padres?

El hombre que se convierte en padre, ha de priorizar el ser padre frente al ser hombre, ya que si no es así vivirá de espaldas a su paternidad, lo que afectará a la madre y al bebé. ¿Qué pretendo decir con esto? Que, si te vas a convertir en padre, tu foco debería ser tu bebe, tu prioridad sería el bebé y deberías informarte sobre las necesidades de tu bebé.

Bolwby decía que la función materna y la función paterna son igual de importantes, pero que se trataba de funciones diferentes. Según este autor, la función materna tiene más relación con la seguridad, con el consuelo; y la función paterna, que aparece más tarde, tiene que ver con el lenguaje, la exploración y el juego. Con ello, obviamente no queremos decir que la madre no pueda o no influya en el juego, por ejemplo, ni que el padre no pueda consolar a su bebé.

Ni falta hace decir que el bebé al nacer, espera y busca a su madre, su olor, su tono de voz. Como padre necesitamos informarnos para así poder comprender la diada, aprender a acompañarla tanto a la madre como al bebé. Al informarnos tomamos conciencia, asumimos responsabilidad, practicamos integridad, vivimos en amor y enseñamos respeto. Así que tomamos conciencia para comprender la diada, asumimos responsabilidad para aprender a acompañar la diada, practicamos la integridad para acompañar a la madre y al bebé.

El hombre ha de buscar la manera de ayudar a su pareja en su maternidad. Preguntarle a la pareja “¿en qué te ayudo?” Es decir, preguntarle por ejemplo si quiere que tengas en brazos al pequeño para darse una ducha. Quizás os responda con un “si, necesito darme una ducha”, o con un “no, se acaba de dormir y voy a aprovechar para descansar”. La ayudamos a ella en su maternidad, acompañamos a las necesidades de la diada, somos corresponsables de las labores domesticas y del cuidado de los hijxs, y no “ayudadores”.

Así que es momento de desprogramar, de ser participes de vuestra paternidad, acompañando, comprendiendo y respetando la diada. Vuestro momento llegará. Alrededor de los dos o tres años, el bebé inicia su separación física de mama, empieza a relacionarse con otros niñxs, empieza a descubrir que es un ser individual, autónomo, y es aquí cuando el padre da un paso adelante y pasa a ser protagonista, creando lazos con el/la niñx.

Los padres juegan un papel fundamental en la diada, acompañándola y respetándola, en la crianza de los hijxs y en la lactancia materna. Se les debe considerar aliados. En un estudio, lo que más expresaron las madres era la importancia del apoyo paterno y muy especialmente de sentirse reconocidas por ellos (Tohotoa et al., 2009).

En definitiva, el padre es y será siempre parte de la ecuación, pero todo dependerá de cómo encuadre su posición.

Propuesta de tarea: Imagina que eres un bebé y anota cómo te gustaría que fuese tu padre hoy.